viernes, 7 de marzo de 2008

Mis primeras elecciones generales

Este domingo me enfrentaré a mi primera vez en unas elecciones generales. Y la verdad es que me lo tomo muy en serio, como ya he comentado alguna vez. Mi objetivo en este artículo no es otro que decir a quién voy a votar. Porque es mi forma de pensar, y quiero compartirla.

Creo que desde la personalidad de cada individuo puede emerger por sí sola, y sin mucho esfuerzo, la decisión de elegir entre la derecha o la izquierda política como punto de partida. Creo firmemente que basta con observar si uno mira únicamente hacia sí mismo y su entorno o si piensa en la sociedad como algo más grande, si piensa en los demás. Yo creo en esa segunda opción.

Obviamente, entre esos dos extremos existen posiciones intermedias y matices. Y ahí aparecen los diferentes partidos que se presentan a estas elecciones. A diferencia de lo que pueda creer mucha gente, existen muchos más partidos que los dos mayoritarios. Pero, ya que son los más conocidos, voy a hablar sobre ellos primero.

El Partido Popular es el partido más representativo de la derecha española (o del centro-derecha moderado, o del centro, como se quiera). Creo que la gente que es de derechas merece el mismo respeto que los que piensan de formas más cercanas a mí, pese a que esté dispuesto a debatir enérgicamente muchas de esas ideas.

Pero lo que representa el PP no es una ideología, sino una forma de hacer política. Esa forma no es otra que la mentira y el interés propio. En estos años en la oposición, los representantes del partido parecen haber olvidado sus errores del pasado (creo decir error en este caso es un eufemismo) y se han dedicado a hacer una gran crítica a la gestión del gobierno de Zapatero. Me refiero a una crítica, en singular, ya que han optado por descalificar sistemáticamente todas y cada una de las acciones del gobierno, huyendo de hacer una oposición mínimamente constructiva. En caso de haber sido necesario el uso de las víctimas del terrorismo, de datos imprecisos, de manipulación o de oportunismo, lo han llevado a cabo. Y, para mí, unos personajes que tienen tal idea de oposición no me merecen ningún respeto, y, menos aún, merecen la oportunidad de gobernar. Independientemente de sus ideas.

Por otro lado, encontramos al PSOE, el partido que ha gobernado en estos últimos cuatro años. Llegado este punto quiero hacer una defensa de su tarea.

Creo, sinceramente, que debe ser muy difícil gestionar un país. Ya sea uno presidente del gobierno, ministro, o secretario de estado. Creo también que, en el momento de votar, los ciudadanos damos una oportunidad a un equipo de personas para que lleven un gobierno de la mejor forma que puedan, siempre bajo sus ideales pero, también, ofreciendo su máximo esfuerzo y su buena fe. Y este gobierno, en varias ocasiones, ha pedido disculpas por sus errores. Y eso, bajo mi punto de vista, merece una profunda admiración. Si nos cuesta admitir nuestros errores en el terreno personal, no me imagino lo que debe costar pedir perdón en casos así.

El equipo de Zapatero ha invertido la legislatura en cosas tan positivas como la ley del matrimonio homosexual, la ley de dependencia, la retirada de las tropas de Irak... Me atrevo a decir que, seguro, habrá hecho cosas que no me habrán gustado. Pero creo que lo han hecho lo mejor que han podido. Y también creo que la Alianza de las Civilizaciones es una gran idea. Porque la única forma de acabar con el fanatismo y la intolerancia es con el diálogo. Y eso, señor Rajoy, a mí sí me interesa.

Como decía, existen muchos otros partidos. Voy a comentar los más representativos, aunque hay muchos más.

CiU, por ejemplo, es un partido que está en la misma senda que el PP pero con sus intereses en Catalunya y, por eso, no me convence lo más mínimo. Y, además, es un partido profundamente cristiano, hecho que ayuda aún más a que lo descarte.

También hay la opción de votar a ERC. Es una formación que me convence en gran medida por sus políticas sociales, pero no comparto su nacionalismo. Y como ésa es, precisamente, su mayor prioridad, no le cedo mi voto.

Por otra parte, encontramos a IU. Es un partido con el que simpatizo en gran parte por su defensa del trabajador y de las clases desfavorecidas. Pero no me convence en cuestiones medioambientales. No parecen estar demasiado presentes en su campaña. Eso sí ocurre, por contra, en la campaña de ICV. Desconozco si la ideología de ambos partidos es idéntica, pero sin duda comparto los ideales de estos últimos. Por eso voy a votarles.

Porque piensan como yo en casi todo. Y, lo que es más importante, parecen no tener miedo a hacer propuestas. Sin ataduras, sin miramientos. Porque no pretenden contentar a alguien que no les haya votado. Y, claro está, porque parecen ser los únicos preocupados en su justa medida por la problemática medioambiental.

Mi voto será para ellos porque espero que presionen aún más a un gobierno de izquierdas, el de Zapatero, al que espero ver ganar. Porque soy exigente. Porque me gusta la idea de un gobierno formado por varios partidos. Y porque, en Barcelona, la teoría del voto útil no sirve. Porque la pelea por algunos escaños está entre el PP e ICV, no con el PSOE. Y porque confío en ellos para que lleven a buen término una nueva forma de hacer política, basada en la honestidad y la transparencia, aún más que la de Zapatero.

¡Suerte para el 9-M!


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- Mi artículo anterior donde cuento por qué me parece imprescindible ir a votar.
- Para más información sobre el voto útil en Barcelona.

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